Decausum

Día 184
No sé en donde estoy, es la cuarta noche que paso en total oscuridad desde que logré escapar, el agua empozada me ha hecho vomitar tres veces y no tengo idea de cómo no he muerto gracias a los gérmenes dentro de ella. Las pesadillas no han hecho más que empeorar y cada vez que intento despejar mi mente para olvidarlas mientras estoy despierta escucho el zumbido atronador que tanto hiela mi sangre, la luz verde cesó de aparecer en mi cabeza desde que la oscuridad comenzó, no se si eso me consuela o me desanima, creo que cuando salga de aquí mis ojos no volverán a ser los mismos al haberse acostumbrado a la apagada luz de una llama. ¿Estaré enloqueciendo?

Los fósforos se están acabando y muchos de los que quedan están completamente inutilizados gracias al incidente del pozo, las fuerzas con las que comencé se extinguieron completamente, a duras penas me obligo a caminar o arrastrarme hacia adelante sin muchas esperanzas ya de llegar a algún lugar en específico; necesito algo, una señal que me diga que voy por buen camino, que me ayude y me logre convencer de que todo saldrá bien al final. Ya me di por vencida, me aborrezco al leer estar palabras e imaginar la patética impresión que darían a alguien más, es entendible, para quienes no estén conscientes de su situación, una persona que ya ha perdido sus esperanzas para luchar y vivir es sólo alguna desdichada más, incluso lo es para la mayoría de los que sí lo están. Doy por hecho que mis decisiones no han sido del todo lógicas, principalmente la que me puso en esta situación en primer lugar, aún así me gustaría dejar constancia de lo sucedido para que sirva como advertencia a quienes deseen tomarla en cuenta.

Supongo que tengo suerte de haber hallado el frasco de tinta y la aguja, desde el principio imaginé que los iba a necesitar, creo que la idea de hacer esto ha rondado mi mente más tiempo del que estoy consciente. Escribir esto se me hace terriblemente complicado mientras estoy temblando, el frío se ha vuelto más y más intenso a medida que pasa el tiempo y desde hace unos días empecé a toser incontrolablemente, probablemente la oscuridad tenga algo que ver con ello. Me he preguntado varias veces por qué decidí hacer esto ahorita, tal vez se me había ocurrido escribir los hechos un par de veces antes pero tenía bastantes razones para no llevarlas a cabo en esos momentos, las mismas razones por las que ahora lo estoy haciendo, lo cierto es que no siento que tenga nada que perder. La sangre no me importa, tampoco las infecciones, ya no me preocupa hacer esto mal, tener heridas irreversibles, morir en el intento; lo único que pido es no pasar desapercibida, que esto no se esconda entre las sombras como tantas otras cosas, es lo menos que puedo hacer.

Comenzaré a contar la historia desde el día que marcó para siempre mi vida, intentaré apegarme a los hechos tan fielmente como mi memoria y la poca cordura de la que dispongo me permitan, también intentaré explicar de la manera más objetiva que pueda todo lo que pasó, juro que no me dejaré llevar por ilusiones con el fin de asegurarle a quien me encuentre y lea esto que lo que escribiré es cierto. Por último sólo me queda decir que espero que me quede vida suficiente como para poder terminar de relatar al menos lo que ocurrió hasta el día de hoy desde el inicio y dejar un consejo, uno muy importante: si encuentras un sobre negro con letras doradas junto a tu puerta no lo toques, sal de tu casa inmediatamente y corre con todas tus fuerzas, que no se te ocurra mirar hacia atrás.

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