Caos

Como regalo de Diciembre decidí hacer algo especial para ustedes. Subiré la historia completa (así es, completita, con todos los capítulos) antes de que termine el año, para su disfrute personal. Probablemente vean muchísimas actualizaciones de repente, quizás varias el mismo día.

Esto lo hago para agradecerles su paciencia y constancia con esta novela, mi bebé, mi primer escrito. Pronto me encargaré de sacar más impresiones en físico, esta vez de manera independiente, y de distribuirlas por Caracas. Mientras tanto me pareció justo que, ya que oficialmente no sigo trabajando con Ediciones Casas, ustedes que me han apoyado desde el principio pudieran leer la novela completa y así comenzar con Delirio como se debe.

Recuerden que no sé cuanto tiempo estará completa en Wattpad, así que aprovechen ahora.
Aquí les dejo un extracto del primer capítulo, para abrirles el apetito.

 

I

CONFUSIÓN

Aquel era un día como cualquier otro, o al menos eso era lo que pensaba antes de abrir los ojos; en uno de esos momentos en los que daba vueltas en la cama, aún sin estar completamente despierta y negándome a abrir los ojos, pude sentir un peculiar olor que, para mi sorpresa, me resultaba completamente nuevo. En un principio pensé que estaba soñando y no le di importancia a ello, pero poco a poco fue incrementando hasta el punto en el que ya no estaba tan segura de si era realmente una simple ilusión.

Si lo único extraño hubiera sido el olor probablemente lo hubiera dejado pasar, pero es que además sentía diferente el tacto de mi ropa de dormir y las sábanas contra mi piel, e incluso la luz que traspasaba mis párpados aún cerrados llegaba a mí con una intensidad y color peculiares; pero lo que realmente me hizo reaccionar fue la sensación de sentir mis pies envueltos en lo que sólo pude reconocer como calcetines, hecho bastante extraño, dado que nunca había soportado dormir con ellos puestos, simplemente me incomodaba demasiado. ¿Acaso no me había acostado sabiendo que lo que tenía puesto era un pantalón y una camisa? ¿Por qué ahora sentía que llevaba puesto un vestido? Definitivamente aquello tenía que ser un sueño, sin embargo, en el fondo sabía que no lo era.

Cuando por fin me atreví a abrir los ojos no pude evitar soltar una exclamación de sorpresa al verme en medio de una habitación que parecía salida de algún cuento de hadas; estaba acostada en una cama demasiado grande para mi gusto, con cuatro astas de madera clara en cada esquina de la cama que se unían en la parte de arriba formando un marco en el que estaba apoyada una tela semitransparente que hacía las veces de un improvisado techo y cortinas, me di cuenta de que la luz del sol adquiría la extraña tonalidad que había captado en un principio al atravesar la tela color lila que me rodeaba, dándole a todo lo que veía un aspecto bastante fuera de lo común.

La madera de todos los muebles era tan clara que parecía blanca, las sábanas eran de diferentes tonos de violeta al igual que el resto de las cosas que había en la habitación. Las paredes eran blancas con delicados diseños pintados a mano del mismo color que todo lo demás y el suelo estaba cubierto con una fina alfombra igualmente de ese color.

A mi lado izquierdo había una pequeña mesa de noche con una violeta y una margarita en un fino florero de cristal, junto a ésta había una cómoda con más flores y una lámpara de mesa sobre ella. En la pared de enfrente, al lado derecho, se hallaba una biblioteca bastante grande repleta de libros de todas formas y tamaños, ordenados meticulosamente; diagonales a ésta estaban dos sillones blancos con una mesa de cristal entre ellos; frente a éstos pude alcanzar a ver una parte de lo que supuse que sería una mesa, no podía creer que la habitación fuera tan grande que no pudiera verla completa desde donde estaba, me incliné para observar mejor y me acerqué a uno de los bordes de la cama para correr la tela que dificultaba mi visión, sobre lo que realmente era un escritorio, y no una mesa como había pensado anteriormente, había una libreta que, por alguna extraña razón supe que estaba vacía, y unos lápices; acompañados también por otra lámpara y más flores.

La monotonía que producían los colores de la habitación me daba náuseas, a pesar que probablemente la intención de quien hubiera decidido decorarla hubiera sido traerle un sentimiento de relajación a quien fuera que la ocupara. La parte superior de las paredes estaban repletas de cuadros y fotografías, me arrodillé sobre la cama para ver mejor uno en particular que se hallaba justo frente a mí. La chica en la fotografía tenía el cabello castaño claro bastante largo y con unas cuantas ondas que le daban un aspecto descuidado y a la vez muy hermoso y natural, el color de sus ojos era bastante similar al de su cabello, sólo que éstos también tenían destellos mieláceos y rojizos.

Era muy joven y estaba en una habitación similar a la habitación en que yo me encontraba en ese momento, sentía que me miraba a través de su mundo estático y me paralicé por unos instantes, casi esperando que saliera del cuadro y me explicara qué estaba sucediendo; jamás había visto a alguien semejante en toda mi vida, poseía una belleza distintiva y había algo en ella que resultaba profundamente intrigante, eso mismo hacía que no pudiera apartar la mirada de ella, la envidié por un segundo; estaba utilizando un vestido corto color violeta, igual que todo lo que la rodeaba. La seguí contemplando maravillada por lo que me pareció una eternidad, inmóvil, estática, perfecta en cada rasgo físico; comencé a notar que algo en ella me parecía conocido, intensamente familiar, de pronto me di cuenta de que en realidad esa pintura no era tal cosa, sino que se trataba de un espejo, y aquella chica era yo.

Indudablemente aquello me tomó por sorpresa, no podía creer que fuera yo, sin embargo, mientras más la veía más me daba cuenta de que lo que estaba viendo en realidad era una versión mejorada de lo que yo alguna vez había sido, convirtiéndome en lo que siempre había deseado ser. Sentí náuseas y confusión al darme cuenta de todo eso, ¿qué había sucedido? ¿Qué hacía yo allí? Deseé con todas mis fuerzas que se tratara de un sueño, aunque sabía que realmente no lo era y tarde o temprano me acostumbraría a ese hecho; también deseé extender mi puño y romper el espejo, había algo en aquella chica a la que ahora miraba que no me agradaba en lo más mínimo, a pesar de parecer perfecta a simple vista.

Permanecí allí inmóvil por unos minutos más, y hubiera sido aún por más tiempo de no ser por un ruido extraño, aunque aterradoramente familiar, que me hizo salir de mi ensimismamiento; miré a mi alrededor sobresaltada, casi en pánico, buscando la fuente de aquel sonido, allí fue cuando me di cuenta de que la puerta estaba abierta. Sentía que había alguien allí jugando conmigo, intentando hacerme enloquecer, intenté calmarme y respirar profundo, pero todo sucedía tan rápido que me resultó imposible detenerme a pensar; sabía que al momento de despertarme la puerta había estado cerrada y no podía decidirme, ¿debía salir o era mejor quedarme allí?

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