Ayudando a Decausum

Interrumpimos su transmisión para traerles este mensaje, cortesía de Beatrice Lebrun y Pentian, “la revolución en la edición“.

Desde hace ya cierto tiempo he estado probando con infinidad de editoriales para publicar tanto Caos como Decausum, esta semana les traigo buenas noticias

Desde hace ya cierto tiempo he estado probando con infinidad de editoriales para publicar tanto Caos como Decausum, esta semana les traigo buenas noticias.
La editorial Pentian, la cual funciona a través del crowdfunding, ha aprobado Decausum y ahora el libro se encuentra en campaña en su página. Pueden acceder a ella a través del link que comparto con ustedes como vínculo externo y en los comentarios de esta publicación.

Considero que esta es una excelente alternativa para autores que, como yo, no disponen del dinero necesario para la autopublicación o coedición de sus libros y son constantemente rechazados por editoriales tradicionales

Considero que esta es una excelente alternativa para autores que, como yo, no disponen del dinero necesario para la autopublicación o coedición de sus libros y son constantemente rechazados por editoriales tradicionales. Los mantendré al tanto de las novedades y mi travesía en este proceso.

 Los mantendré al tanto de las novedades y mi travesía en este proceso

¿Qué es un mecenas?

Es una persona que quizás no tiene el dinero suficiente para aportar a todo el proceso, pero que sí puede ayudar en una pequeña porción. Por supuesto, los mecenas no se quedan sin nada. Dependiendo de la cantidad de dinero que se proporcione, estos recibirán distintas cosas a cambio. Acá abajo se las presento:

 Acá abajo se las presento:

¿No les parece asombroso? Además de tener copias del libro, los mecenas se ganan cierto porcentaje de las ganancias del mismo

¿No les parece asombroso? Además de tener copias del libro, los mecenas se ganan cierto porcentaje de las ganancias del mismo. ¡Y es que gracias a ellos dicho libro está en pie!

También aprovecho de mostrarles la portada provisional que Pentian ha creado para Decausum

También aprovecho de mostrarles la portada provisional que Pentian ha creado para Decausum

¿Cuál prefieren?

También quiero aprovechar y decirles que Decausum no se retirará de Wattpad hasta que la campaña termine y se recaude el dinero necesario, por lo que tendrán chance para terminar de leer la historia. Eso sí, si la historia les gusta y desean que conozca el mundo físico les pido que por favor corran la voz entre sus amigos, familiares y todo aquel que gusten. Quizás ustedes no puedan apoyar monetariamente, pero ayudando a difundir la información también están formando parte de la campaña y me están ayudando a mí a acercarme más a mi sueño.

Caos

Como regalo de Diciembre decidí hacer algo especial para ustedes. Subiré la historia completa (así es, completita, con todos los capítulos) antes de que termine el año, para su disfrute personal. Probablemente vean muchísimas actualizaciones de repente, quizás varias el mismo día.

Esto lo hago para agradecerles su paciencia y constancia con esta novela, mi bebé, mi primer escrito. Pronto me encargaré de sacar más impresiones en físico, esta vez de manera independiente, y de distribuirlas por Caracas. Mientras tanto me pareció justo que, ya que oficialmente no sigo trabajando con Ediciones Casas, ustedes que me han apoyado desde el principio pudieran leer la novela completa y así comenzar con Delirio como se debe.

Recuerden que no sé cuanto tiempo estará completa en Wattpad, así que aprovechen ahora.
Aquí les dejo un extracto del primer capítulo, para abrirles el apetito.

 

I

CONFUSIÓN

Aquel era un día como cualquier otro, o al menos eso era lo que pensaba antes de abrir los ojos; en uno de esos momentos en los que daba vueltas en la cama, aún sin estar completamente despierta y negándome a abrir los ojos, pude sentir un peculiar olor que, para mi sorpresa, me resultaba completamente nuevo. En un principio pensé que estaba soñando y no le di importancia a ello, pero poco a poco fue incrementando hasta el punto en el que ya no estaba tan segura de si era realmente una simple ilusión.

Si lo único extraño hubiera sido el olor probablemente lo hubiera dejado pasar, pero es que además sentía diferente el tacto de mi ropa de dormir y las sábanas contra mi piel, e incluso la luz que traspasaba mis párpados aún cerrados llegaba a mí con una intensidad y color peculiares; pero lo que realmente me hizo reaccionar fue la sensación de sentir mis pies envueltos en lo que sólo pude reconocer como calcetines, hecho bastante extraño, dado que nunca había soportado dormir con ellos puestos, simplemente me incomodaba demasiado. ¿Acaso no me había acostado sabiendo que lo que tenía puesto era un pantalón y una camisa? ¿Por qué ahora sentía que llevaba puesto un vestido? Definitivamente aquello tenía que ser un sueño, sin embargo, en el fondo sabía que no lo era.

Cuando por fin me atreví a abrir los ojos no pude evitar soltar una exclamación de sorpresa al verme en medio de una habitación que parecía salida de algún cuento de hadas; estaba acostada en una cama demasiado grande para mi gusto, con cuatro astas de madera clara en cada esquina de la cama que se unían en la parte de arriba formando un marco en el que estaba apoyada una tela semitransparente que hacía las veces de un improvisado techo y cortinas, me di cuenta de que la luz del sol adquiría la extraña tonalidad que había captado en un principio al atravesar la tela color lila que me rodeaba, dándole a todo lo que veía un aspecto bastante fuera de lo común.

La madera de todos los muebles era tan clara que parecía blanca, las sábanas eran de diferentes tonos de violeta al igual que el resto de las cosas que había en la habitación. Las paredes eran blancas con delicados diseños pintados a mano del mismo color que todo lo demás y el suelo estaba cubierto con una fina alfombra igualmente de ese color.

A mi lado izquierdo había una pequeña mesa de noche con una violeta y una margarita en un fino florero de cristal, junto a ésta había una cómoda con más flores y una lámpara de mesa sobre ella. En la pared de enfrente, al lado derecho, se hallaba una biblioteca bastante grande repleta de libros de todas formas y tamaños, ordenados meticulosamente; diagonales a ésta estaban dos sillones blancos con una mesa de cristal entre ellos; frente a éstos pude alcanzar a ver una parte de lo que supuse que sería una mesa, no podía creer que la habitación fuera tan grande que no pudiera verla completa desde donde estaba, me incliné para observar mejor y me acerqué a uno de los bordes de la cama para correr la tela que dificultaba mi visión, sobre lo que realmente era un escritorio, y no una mesa como había pensado anteriormente, había una libreta que, por alguna extraña razón supe que estaba vacía, y unos lápices; acompañados también por otra lámpara y más flores.

La monotonía que producían los colores de la habitación me daba náuseas, a pesar que probablemente la intención de quien hubiera decidido decorarla hubiera sido traerle un sentimiento de relajación a quien fuera que la ocupara. La parte superior de las paredes estaban repletas de cuadros y fotografías, me arrodillé sobre la cama para ver mejor uno en particular que se hallaba justo frente a mí. La chica en la fotografía tenía el cabello castaño claro bastante largo y con unas cuantas ondas que le daban un aspecto descuidado y a la vez muy hermoso y natural, el color de sus ojos era bastante similar al de su cabello, sólo que éstos también tenían destellos mieláceos y rojizos.

Era muy joven y estaba en una habitación similar a la habitación en que yo me encontraba en ese momento, sentía que me miraba a través de su mundo estático y me paralicé por unos instantes, casi esperando que saliera del cuadro y me explicara qué estaba sucediendo; jamás había visto a alguien semejante en toda mi vida, poseía una belleza distintiva y había algo en ella que resultaba profundamente intrigante, eso mismo hacía que no pudiera apartar la mirada de ella, la envidié por un segundo; estaba utilizando un vestido corto color violeta, igual que todo lo que la rodeaba. La seguí contemplando maravillada por lo que me pareció una eternidad, inmóvil, estática, perfecta en cada rasgo físico; comencé a notar que algo en ella me parecía conocido, intensamente familiar, de pronto me di cuenta de que en realidad esa pintura no era tal cosa, sino que se trataba de un espejo, y aquella chica era yo.

Indudablemente aquello me tomó por sorpresa, no podía creer que fuera yo, sin embargo, mientras más la veía más me daba cuenta de que lo que estaba viendo en realidad era una versión mejorada de lo que yo alguna vez había sido, convirtiéndome en lo que siempre había deseado ser. Sentí náuseas y confusión al darme cuenta de todo eso, ¿qué había sucedido? ¿Qué hacía yo allí? Deseé con todas mis fuerzas que se tratara de un sueño, aunque sabía que realmente no lo era y tarde o temprano me acostumbraría a ese hecho; también deseé extender mi puño y romper el espejo, había algo en aquella chica a la que ahora miraba que no me agradaba en lo más mínimo, a pesar de parecer perfecta a simple vista.

Permanecí allí inmóvil por unos minutos más, y hubiera sido aún por más tiempo de no ser por un ruido extraño, aunque aterradoramente familiar, que me hizo salir de mi ensimismamiento; miré a mi alrededor sobresaltada, casi en pánico, buscando la fuente de aquel sonido, allí fue cuando me di cuenta de que la puerta estaba abierta. Sentía que había alguien allí jugando conmigo, intentando hacerme enloquecer, intenté calmarme y respirar profundo, pero todo sucedía tan rápido que me resultó imposible detenerme a pensar; sabía que al momento de despertarme la puerta había estado cerrada y no podía decidirme, ¿debía salir o era mejor quedarme allí?

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Annie

Annie apareció en un abrir y cerrar de ojos, casi por capricho. Nadie la esperaba, ni siquiera ella misma.

Annie comenzó a crecer y comprender las cosas que la rodeaban, y se dio cuenta de que el mundo no era un lugar placentero.
Annie decidió escribir un diario porque no se sentía segura al hablar con más nadie.

Esta es la historia de Annie.

 

Pensamientos de Annie antes de comenzar a existir

An. ¿An? ¿An y? ¿Anie? Annie.

Yo.

¿Dónde estoy?

No puedo ver nada, pero los oigo. Ellos no saben que estoy aquí. Muchas palabras en mi cabeza, poco a poco las entiendo. Las preguntas se responden solas, solo tengo que esperar. Hablan mucho porque son muchos, ella siempre está cerca y canta. Voz dulce, no me gusta, me da una sensación confusa.

Pronto, sé que pronto estaré ahí. Quiero saber cómo son, quiénes son. Quiero llevarles ventaja. Voy a escucharlos y así voy a saber antes que ellos. Les voy a ganar.

No me gusta este juego.

Todos son malos.

 

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Decausum

Día 184
No sé en donde estoy, es la cuarta noche que paso en total oscuridad desde que logré escapar, el agua empozada me ha hecho vomitar tres veces y no tengo idea de cómo no he muerto gracias a los gérmenes dentro de ella. Las pesadillas no han hecho más que empeorar y cada vez que intento despejar mi mente para olvidarlas mientras estoy despierta escucho el zumbido atronador que tanto hiela mi sangre, la luz verde cesó de aparecer en mi cabeza desde que la oscuridad comenzó, no se si eso me consuela o me desanima, creo que cuando salga de aquí mis ojos no volverán a ser los mismos al haberse acostumbrado a la apagada luz de una llama. ¿Estaré enloqueciendo?

Los fósforos se están acabando y muchos de los que quedan están completamente inutilizados gracias al incidente del pozo, las fuerzas con las que comencé se extinguieron completamente, a duras penas me obligo a caminar o arrastrarme hacia adelante sin muchas esperanzas ya de llegar a algún lugar en específico; necesito algo, una señal que me diga que voy por buen camino, que me ayude y me logre convencer de que todo saldrá bien al final. Ya me di por vencida, me aborrezco al leer estar palabras e imaginar la patética impresión que darían a alguien más, es entendible, para quienes no estén conscientes de su situación, una persona que ya ha perdido sus esperanzas para luchar y vivir es sólo alguna desdichada más, incluso lo es para la mayoría de los que sí lo están. Doy por hecho que mis decisiones no han sido del todo lógicas, principalmente la que me puso en esta situación en primer lugar, aún así me gustaría dejar constancia de lo sucedido para que sirva como advertencia a quienes deseen tomarla en cuenta.

Supongo que tengo suerte de haber hallado el frasco de tinta y la aguja, desde el principio imaginé que los iba a necesitar, creo que la idea de hacer esto ha rondado mi mente más tiempo del que estoy consciente. Escribir esto se me hace terriblemente complicado mientras estoy temblando, el frío se ha vuelto más y más intenso a medida que pasa el tiempo y desde hace unos días empecé a toser incontrolablemente, probablemente la oscuridad tenga algo que ver con ello. Me he preguntado varias veces por qué decidí hacer esto ahorita, tal vez se me había ocurrido escribir los hechos un par de veces antes pero tenía bastantes razones para no llevarlas a cabo en esos momentos, las mismas razones por las que ahora lo estoy haciendo, lo cierto es que no siento que tenga nada que perder. La sangre no me importa, tampoco las infecciones, ya no me preocupa hacer esto mal, tener heridas irreversibles, morir en el intento; lo único que pido es no pasar desapercibida, que esto no se esconda entre las sombras como tantas otras cosas, es lo menos que puedo hacer.

Comenzaré a contar la historia desde el día que marcó para siempre mi vida, intentaré apegarme a los hechos tan fielmente como mi memoria y la poca cordura de la que dispongo me permitan, también intentaré explicar de la manera más objetiva que pueda todo lo que pasó, juro que no me dejaré llevar por ilusiones con el fin de asegurarle a quien me encuentre y lea esto que lo que escribiré es cierto. Por último sólo me queda decir que espero que me quede vida suficiente como para poder terminar de relatar al menos lo que ocurrió hasta el día de hoy desde el inicio y dejar un consejo, uno muy importante: si encuentras un sobre negro con letras doradas junto a tu puerta no lo toques, sal de tu casa inmediatamente y corre con todas tus fuerzas, que no se te ocurra mirar hacia atrás.

Caídos

De ahora en adelante colocaré cada semana un trocito de mis trabajos como escritora. Pueden ser relatos o fragmentos de algunas de mis historias mas largas, algo que haga que me conozcan más allá de los artículos que escribo.

Esta semana es el turno de Caídos, la segunda entrega de Inmovynnïs; historia bastante peculiar, puesto que se desarrolla al mismo momento que la de Caos.
Aún no está terminada, pero si gustan leerla como va pueden hacer click aquí

Caidos

Capítulo I
Gotas

Era de madrugada, lo sé porque generalmente me despertaba temprano y cuando sucedió yo seguía durmiendo. Siempre he tenido el sueño bastante ligero, al contrario de mi hermano, por lo que no intenté despertarlo y salí de nuestra pequeña habitación a ver qué causaba los golpes que venía escuchando desde hacía varios minutos. Vivíamos en una cabaña de madera hueca, por lo que incluso el sonido de una gotera retumbada por toda la casa, eso supuse que era en un principio, la gotera en el techo de la cocina que de nuevo no me dejaba dormir en paz. No teníamos mucho dinero, así que no podíamos permitirnos el lujo de mandarla a reparar, mucho menos después de que mi papá nos dejara sin saber por qué, aunque yo siempre sospeché que era porque le tenía miedo a mamá.

Mientras avanzaba a tientas hacia la cocina para buscar la lámpara de gas, incapaz de ver nada por la inmensa oscuridad que reinaba siempre en nuestra cabañita medio destruida con apenas una ventana en la sala pensaba en las razones por las que mi papá podría haberle temido a mi mamá. Sabía que ella era una persona fuerte y firme en lo que quería, también que era increíblemente hermosa, con su cabello naranja rojizo que heredamos mi hermano y yo y sus ojos azul cielo, por eso papá se enamoró de ella. Pero cada vez se fue apartando más, Edmund pensaba que yo no me daba cuenta porque estaba muy pequeña pero siempre he sido muy inteligente y madura para mi edad en esos aspectos. Él la miraba con miedo, como si ocultara algo, como si supiera algo de su pasado, no por eso la amaba menos, de hecho creo que nunca la dejó de amar, ni siquiera cuando una noche se fue sin dejar rastro.

Llegué a la cocina y me tropecé con algo que había tirado en el suelo, me agaché temerosa de hacerme daño de nuevo, se sentía como vidrio roto, estaba segura de que me había cortado el pie, más adelante había un pozo de agua, qué extraño que un florero se hubiera caído cuando en esa casa no habían corrientes de aire. Me arrodillé intentando clavarme la menor cantidad de vidrios posible en las rodillas y busqué a tientas el asa para abrir el cajón en donde guardábamos la lámpara, la tomé y la encendí cerrando mis ojos para protegerlos de la luz débil que emitía, se estaba quedando sin combustible, al igual que nuestra familia, casi no teníamos fuerzas para subsistir.

Me puse de pie y comprobé mis sospechas de que tenía pequeñas marcas de cortadas en las rodillas y en la planta de los pies, intenté caminar sin quejarme por miedo a despertar a mamá y me subí a una silla para comprobar la gotera del techo, el sonido era más estridente que nunca. Pero la gotera estaba bien, la  habíamos arreglado hacía una semana con un tapón y aún no se había salido, miré alrededor y me extrañé al comprobar que el ruido no provenía de allí. Fue entonces cuando caminé hacia el extremo opuesto de la cabaña para preguntarle a mi mamá si sabía de donde provenía ese sonido que para mí era tan estridente.

Primero toqué la puerta, como era costumbre, no quería molestarla y hacer que se enfadara aunque normalmente era muy paciente con nosotros. Después de varios intentos entreabrí la puerta con temor a asustarla, la cama estaba fuera de mi rango de visión en ese momento y por eso no vi de inmediato lo que había sucedido. Me acerqué primero a su cómoda y comencé a buscar fósforos para encender las velas que tenía allí y poder utilizar su luz para alumbrarme, me preocupaba gastar el poco combustible que teníamos para la lámpara por no ser precavida. Sólo cuando hube encendido las cuatro velas fue que alcé la mirada para ver a través del espejo cómo dormía, siempre me había dado pena despertarla, pero sentía que esa vez era necesario, la verdad era que había sentido un poco de miedo desde que me había levantado de la cama.

No me hizo falta preguntarle de dónde venía el sonido, yo misma pude verlo con mis propios ojos, mi oído fino siempre me había permitido reconocer fácilmente las fuentes de ese tipo de ruidos y no me había equivocado, lo que me había molestado en un principio habían sido gotas cayendo rítmicamente en el suelo de madera que hacían vibrar toda la casa. Pero sí me había equivocado en un par de cosas sin duda muy importantes relacionadas con ello, la primera era la fuente de las gotas, ya que no era una gotera en el techo de la cocina, y la segunda era aún peor, mientras yo había pensado inocentemente que era agua lo que caía incesantemente, en realidad se trataba de sangre.

Mi primera reacción al encontrar a mamá muerta en su cama fue gritar con todas mis fuerzas, el grito retumbó en mi cabeza pero jamás pasó de mi garganta. Me daba miedo acercarme a ella, su cabello seguía siendo rojo pero ahora estaba empapado de la sangre que salía de sus ojos, su cabeza yacía tumbada en el borde de la cama y por eso el líquido goteaba por su frente, no vi más heridas, aunque tampoco quería encontrarlas. Me quedé allí de pie por un buen rato, respirando con fuerza, llorando en silencio porque era incapaz de emitir ningún sonido.
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